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La vitamina D y los ácidos grasos Omega 3, presentes en algunos pescados, reducen la degeneración macular, una alteración de la retina vinculada al envejecimiento y que implica una pérdida progresiva de la visión, según dos estudios.
La primera investigación, realizada en 4.519 ancianos de 60 a 80 años, puso de manifiesto que el grupo que consumía la dieta más rica en ácido graso omega 3 tenía menor riesgo de desarrollar esta enfermedad, constataron los investigadores.
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